lunes, 5 de junio de 2017

Relativizar

Está siendo un año un poco difícil.

Problemas con la casa nueva, problemas en el trabajo, problemas, problemas... Y el lunes pasado un nuevo problema llegó a mi vida, esta vez relacionado con el piso de alquiler en el que vivimos.

La realidad es que en lo importante, la familia, va todo estupendamente y doy gracias por ello, porque eso es lo fundamental. Pero el resto de mi mundo está lleno de "focos problemáticos" ahora mismo que hacen que mi cabeza no pare y esté en constante pensar y pensar. Cuadrar, solucionar.

En fin, lo que os digo, un año difícil. Y el lunes, después de un nuevo foco problemático, me hundí. Por unos instantes cerré los ojos y lloré y lloré como hacía tiempo que no lloraba, mientras el pobre pipiolillo me preguntaba con esa vocecita tan bonita que tiene "mamá, ¿estás muy contenta?" y cuando le decía que no, que estaba triste, me daba besos y abrazos. Aunque yo seguía llorando.

Por supuesto me recuperé, saqué de nuevo fuerzas y para adelante, que se dice. Pero seguía con el nuevo problema ahí, en mi cabeza, hasta que mi amiga B. dijo algo que me hizo reflexionar y que os transcribo literalmente (porque me hizo un audio en el whatsapp así que le puedo escuchar y una y otra vez si hace falta, que no viene mal, jeje):

"No te preocupes más de lo imprescindible. En verdad le damos más vueltas a las cosas... Paso a paso, (...). Lo importante es que tu niño está bien, tu embarazo está bien, que tú estás bien. Y que os van a dar la casa y vais a ser superfelices y os vais a olvidar de todo esto (...)
Ahora lo ves un mundo, pero eso a largo plazo no es nada. ¿Sabes? Yo muchas veces, cuando estoy así, pienso en qué importancia va a tener un problema presente en mi futuro. Y muy pocas cosas van a tener repercusión en el futuro. Tú dentro de dos años, cuando estés más feliz que nadie con tus niños en tu casa no te vas a acordar de lo que pasó ahora, porque tendrás muchas más cosas en las que pensar y tienes muchas más cosas que te hacen feliz.
Entonces piensa en la importancia de los problemas a largo plazo."

Y de repente me di cuenta de que tenía razón. Que esto es un problema, sí, pero no va a tener tanta repercusión en el futuro aunque ahora me parezca un drama. Y que probablemente (o eso espero) dentro de unos años no me acuerde de ello o lo vea como un aprendizaje de la vida.



Qué sabia eres, B. y qué gran lección aprendí contigo. Muchas gracias porque creo que no te haces una idea de lo bien que me vinieron esas palabras en ese momento.

¿Os habéis parado alguna vez vosotros a pensar en la importancia de relativizar? ¿Conseguís ponerlo en práctica? Yo, desde que hablé con B., lo estoy intentando (con bastante éxito jeje).

Feliz lunes y feliz semana


6 comentarios:

  1. Es muy bueno que hayas podido parar un segundo y relativiar el tema. Muchas veces cosas que nos preocupaban luego resultaron no ser tan graves. asi es la vida.
    Espero igual que puedas ir solucionando esas cosas que te quitan el sueño. Por suerte lo demás va bien, y eso es lo importante.
    saludos!

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  2. Hay momentos en la vida en que una piensa que no puede más, pero como dice tu amiga, hay que dar un paso atrás, mirar con perspectiva y darse cuenta de que lo que hoy es un mundo, mañana probablemente será un grano de arena.
    Me alegro de que estés mejor y que mires hacia delante con alegría.
    Un beso muy grande.

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  3. ¡Qué sabias palabras las de tu amiga! Creo que me voy a aplicar el tema yo también, porque es verdad que muchas veces hacemos de un problema un mundo cuando, en verdad, es algo que a la larga no va a afectar en nada. Si lo principal está bien, el resto tienen que ser únicamente "pequeñeces", obstáculos que tenemos que cruzar sí o sí.

    Gracias por compartir el consejo, ¡y mucho ánimo con todos esos problemas, que seguro que les buscas solución! ❤️

    ¡Un abrazote grande María! :-***

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  4. Hola María, qué gusto pasar por tu cálido blog, me gustó mucho y post muy ha sido maravilloso. Qué alegría tener amigas como la tuya, que en momentos difíciles están siempre ahí para darnos una manita y alegrarnos el día. Siempro digo que los problemas tienen "solución", el asunto que a veces al igual que tú, se me complica ponerlo en práctica.
    Hoy al leer, he comprendido que no vale la pena ahogarse en un vaso con agua.
    Un abrazo gigante y cariños desde Perú.

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  5. Es así María. Yo aprendí a relativizar cuando nos enteramos con 4 meses de la enfermedad de la peque. La vida te da un revés y colocas todo en su sitio. Por fortuna la peque ya está bien, pero aquella lección no se me olvida. Ahora mi meta pendiente es... ¡acabar con el estrés! Voy siempre corriendo, del trabajo al cole, la casa, la compra... A ver si lo consigo!

    Un abrazo enorme y gracias por compartir una historia tan bonita!!
    ^^

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  6. Intenta mirar que el vaso esté medio vacío y no medio lleno
    Te invito a que te pases por mi blog y te hagas seguidora, yo ya te sigo, muchas gracias!! http://unmundollamadomay.blogspot.com.es/

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